martes, 31 de marzo de 2009
...JuEgO iMaGiNaRiO...
Soy un trabajador campesino que vive a 50 kilómetros de una ciudad importante y escucho la radio. A través de ella, la señora presidenta de la Nación me convoca al trabajo en blanco y al escucharla me entusiasma la idea. Después a través de la misma radio oigo a centenares de ciudadanos que hacen que mi entusiasmo se esfume. Reclaman por la deficiente atención de sus obras sociales, la inoperancia del Pami y el inalcanzable 82 por ciento móvil. Me pregunto: ¿puedo yo desde aquí sobreponerme a semejante burocracia y olvido? Autorización de órdenes médicas que habitualmente deben ser corregidas con el mismo trazo de la semana pasada, para luego volver a la ciudad a reautorizarlas; pedidos de turnos médicos con meses de anticipación o trámites complejos y de nunca acabar en la Ansés. Todo este trajín durante una vida de trabajo para recibir después la jubilación y como premio la atención del Pami. Yo con "don patrón" me las arreglo rápido y bien, él me lleva al médico, al hospital y me paga los remedios. ¿Pero, y si un día me abandona y me deja morir? ¿No es acaso lo mismo que hacen las prepagas que oigo criticar? Pienso que las exigencias legales deben armonizarse al contexto donde se aplican o cambiar el contexto para no perpetuar nuestros males.
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